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Mitos y precauciones
Que si quema el estómago, que si el agua lo calma. Separamos el mito de la realidad y te damos el manual para cuando te pasas de la raya.
El picante arrastra casi tantos mitos como variedades de chile hay en el mundo. Vamos a apagar unos cuantos y, ya que estamos, a dejarte un pequeño manual de seguridad para cuando decidas jugar con fuego.
Mitos que conviene apagar
«El picante provoca úlceras.» Falso. Las úlceras las causa sobre todo la bacteria Helicobacter pylori (y ciertos medicamentos), no el chile. De hecho, varios estudios apuntan a que la capsaicina, en cantidades razonables, puede incluso proteger la mucosa del estómago.
«Cuanto más rojo, más pica.» Falso. El color no predice el picor: un pimiento rojo no pica nada y una guindilla verde puede ser feroz. Lo que manda es la variedad, no el tono.
«El agua calma el ardor.» Falso, y además contraproducente: como la capsaicina no se disuelve en agua, beberla solo la reparte por la boca. Tira de lácteos, grasa, algo de pan o un chorro de lima.
«El picante adelgaza.» Ojalá. Sube un poco la termogénesis y el metabolismo, pero el efecto es tan pequeño que no cuenta como dieta. No hay atajos, lo sentimos.
Precauciones para valientes
Si vas a manejar chiles muy picantes, un par de avisos que te ahorrarán lágrimas:
- Usa guantes. La capsaicina se queda pegada a la piel durante horas (las célebres «manos de chile») y arde de verdad si luego te tocas los ojos o cualquier zona sensible.
- Si te quema la piel, nada de agua: lava con leche o aceite, que sí arrastran la capsaicina.
- Los retos de superpicantes no son un juego. Un Carolina Reaper o similar puede provocar vómitos, dolor intenso y malestar serio.
Cuándo es mejor dar un paso atrás
El chile no provoca esas dolencias, pero sí puede agravarlas si ya las padeces (entre otras cosas, tiene cierto efecto laxante). Conviene moderarlo, o consultarlo antes con tu médico, si tienes:
- Úlcera gastroduodenal o gastritis
- Enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, Crohn)
- Síndrome del colon irritable
- Celiaquía
- Hemorroides o fisuras anales
- Problemas hepáticos
Un susto documentado. En 2018, un hombre acabó en urgencias con una cefalea «en trueno» (un dolor de cabeza brutal y repentino) tras comerse un Carolina Reaper en un concurso. Se recuperó, pero quedó como recordatorio: con los extremos, moderación.
Disfrutar del picante es maravilloso; hacerlo con cabeza, todavía más. Pica fuerte, pero pica con sentido.