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Historia
Colón buscaba pimienta y encontró otra cosa. La historia de cómo un fruto americano conquistó las cocinas del planeta, con teoría vikinga incluida.

Como casi todo lo que toca el ser humano, la historia del picante nos ha llegado un poco adornada. Aquí te contamos las teorías que hay sobre la mesa (unas más sólidas que otras) y tú decides con cuál te quedas.
El origen: América, hace más de 6.000 años
Las pruebas arqueológicas apuntan a México: el género Capsicum ya se cultivaba allí hace más de 6.000 años, y fue uno de los primeros cultivos de América en autopolinizarse. La domesticación ocurrió casi a la vez en varios puntos de Centroamérica y Sudamérica.
Mucho antes de que Europa supiera de su existencia, incas, mayas y aztecas cultivaban ya decenas de variedades de chile y lo usaban en la cocina, en la medicina y hasta como castigo: en el Códice Mendoza se ve a unos padres aztecas reprendiendo a sus hijos con el humo picante de chiles quemados.
Colón, o el malentendido más sabroso de la historia
En 1492, Cristóbal Colón buscaba una ruta hacia las especias de Oriente, sobre todo la pimienta negra, carísima en aquella época. No la encontró, pero volvió con un fruto que picaba aún más. En su segundo viaje, en 1493, llevó el chile y sus semillas a España, y de ahí se extendió por toda Europa y, después, por el mundo entero.
Por eso lo llamamos «pimiento». Colón creyó haber llegado a las Indias y bautizó estos frutos como una variedad de la pimienta. El malentendido cuajó para siempre: en español decimos pimiento y en inglés pepper, el mismo nombre que la pimienta negra, con la que el chile no tiene ningún parentesco botánico.
La vuelta al mundo en un chile
El picante viajó rápido y se volvió local en todas partes. Hacia Asia hubo dos rutas principales:
- La española, vía Filipinas y de ahí a la India, China, Corea y Japón.
- La portuguesa, a través de su colonia de Goa, en la India.
Desde Asia Central y Turquía llegó a Hungría, donde se convirtió en especia nacional bajo la forma del pimentón. En China prendió sobre todo en las regiones del interior, en parte como un sustituto barato de la sal para dar sabor a los platos. Tan suyo lo hicieron que hoy lo llaman là jiāo, «pimienta picante», sin rastro de su origen extranjero.
Mao y su debilidad por el chile. Nacido en la picantísima provincia de Hunan, Mao Zedong llevó su pasión por el picante al extremo: cuentan que llegaba a espolvorear copos de chile sobre la sandía. Para él, aguantar el picante era casi una prueba de carácter; se preguntaba en serio cómo iba a plantarle cara a sus enemigos alguien incapaz de soportar un buen plato picante.
¿Y si llegaron antes que Colón?
Aquí va la teoría que no te esperabas. En 1995, el arqueobotánico Hakon Hjelmqvist afirmó haber encontrado restos de Capsicum en un estrato del siglo XIII en una excavación en Lund (Suecia). ¿Cómo habría llegado allí, siglos antes de Colón?
Las hipótesis van de lo curioso a lo delirante: que lo trajeran los vikingos en sus viajes a América (¿quizá Leif Eriksson, hacia el año 985?), o que el chile ya se conociera en la Antigüedad: el poeta romano Marcial menciona un piper crudum «largo y con semillas» que encajaría, aunque probablemente se refería a la pimienta larga y no al chile.
Sea cual sea la verdad, una cosa está clara: desde aquel malentendido de Colón, el mundo no ha dejado de sudar. Y nosotros, encantados.