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Trucos y consejos

Pequeños secretos para domar el picante sin morir en el intento.

Manejar el picante

Ponte guantes con los muy picantes

La capsaicina se queda en la piel y luego acaba en los ojos. Con habaneros para arriba, guantes de cocina.

El fuego vive en las venas

La capsaicina se concentra en las venas blancas que sujetan las pepitas, no en la carne. Quítalas y bajas el picante sin perder el sabor del chile.

Se disuelve en grasa, no en agua

Si sofríes el chile en aceite, el picante se reparte por todo el plato; si lo echas a un caldo de agua, se queda a topos. Elige según el efecto que busques.

Apagar el fuego

Leche, no agua

La caseína de los lácteos arrastra la capsaicina; el agua solo la reparte. Un vaso de leche o un yogur apagan el incendio.

Una cucharada de azúcar

Si el plato se te ha ido de las manos, un poco de azúcar, miel o algo dulce calma el incendio y reequilibra el bocado.

Pan, arroz o patata al rescate

Cuando la boca arde, un bocado de algo con almidón arrastra mejor que beber agua, que solo reparte el fuego.

Conservar y sustituir

Congela los chiles que te sobren

Enteros y en bolsa aguantan meses en el congelador sin perder picante. Listos para cuando los necesites.

Sécalos y duran un año

Los chiles maduros se secan al aire, colgados en ristra o en el horno a baja temperatura. Secos concentran sabor y aguantan meses, enteros o molidos.

Si no tienes uno, cambia por otro

Guíate por la escala Scoville: cambia un chile por otro de picante parecido y ajusta la cantidad. Un serrano por un jalapeño, por ejemplo, pica algo más.

Cultiva tu propio picante

Cultiva tu variedad favorita en casa

Un chile no necesita huerta: una maceta soleada en la ventana basta. Del semillero al fruto hay paciencia, pero pocas cosas saben mejor que un chile criado por ti.

El bonsái de chile existe

La planta del chile es perenne y puede vivir años. Con poda y una maceta pequeña se cría como un bonsái (lo llaman bonchi): decorativo, vivo y comestible.

Las hojas también se comen

Las hojas del chile, algo amargas y menos picantes que el fruto, se comen como verdura: en la sopa filipina tinola, en el kimchi coreano o cocinadas al estilo japonés tsukudani. No tires la planta entera.

Tu despensa picante

Monta tu estantería picante

Reúne tus chiles secos, especias y salsas en una estantería a la vista. Empezar una colección de salsas es peligroso: nunca se queda en una, pero tu cocina lo agradece.

Hazte tu aceite de chile

Calienta aceite e infúndelo con chile seco y ajo (el aceite de ajo picante chino es la referencia). Un frasco te da meses de chispa para aliñar, mojar pan o rematar un plato.

Miel picante para todo

Calienta miel con copos de chile y déjala infusionar: va igual de bien sobre una pizza, un queso curado o el pollo frito. Dulce y fuego en el mismo hilo.